Ir al contenido principal

El Maravilloso Don del Sufrimiento


Bookmark and Share




EL Sufrimiento
Hay que enfrentar una realidad: ¡mi madre tiene cáncer! Es la realidad de un dolor que embarga a nuestra familia. Dolor en toda su dimensión porque implica la sensación física que atormenta al cuerpo (el cuerpo frágil de mi madre ya doblegado por los años, nuestros cuerpos que se agitan buscando su bienestar), y dolor moral por cuanto trae la certeza de la muerte, la hace tangible, la pone entre nuestras manos.


Hace unos pocos años acompañamos a mi padre en un trance igualmente doloroso: un cáncer de esófago le robó la posibilidad de alimentarse normalmente durante su último año de vida. Fue una dura prueba para él y para toda la familia.

¿Qué sentido tiene esto? ¿Tiene el dolor el poder de destruirnos? ¿Es, simplemente, un catalizador que permite nuestra percepción de la limitación de la existencia? O, misteriosamente, ¿es el abrazo de Dios que se manifiesta para atraer nuestra mirada hacia su realidad, para despertar nuestro sentido de trascendencia?

“Si el grano de trigo no muere, la espiga no puede nacer”(Cf. Jn_12:24). Mientras se consume, su dolor es signo de conversión para quienes estamos a su sombra.
Descargar Libro Completo para entender el sufrimiento

1 comentario

Entradas populares de este blog

Moniciones para las Misas Dominicales del Ciclo B

Moniciones para las Misas Dominicales 2012 del Ciclo B



ORACIÓN DE SANTO TOMÁS DE AQUINO


Aquí me llego, todopoderoso y eterno Dios, al sacramento de vuestro unigénito Hijo mi Señor Jesucristo, como enfermo al médico de la vida, como manchado a la fuente de misericordias, como ciego a la luz de la claridad eterna, como pobre y desvalido al Señor de los cielos y tierra.



Ruego, pues, a vuestra infinita bondad y misericordia, tengáis por bien sanar mi enfermedad, limpiar mi suciedad, alumbrar mi ceguedad, enriquecer mi pobreza y vestir mi desnudez, para que así pueda yo recibir el Pan de los Angeles, al Rey de los Reyes, al Señor de los señores, con tanta reverencia y humildad, con tanta contrición y devoción, con tal fe y tal pureza, y con tal propósito e intención, cual conviene para la salud de mi alma.



Dame, Señor, que reciba yo, no sólo el sacramento del Sacratísimo Cuerpo y Sangre, sino también la virtud y gracia del sacramento !Oh benignísimo Dios!, concededme que albergue yo en m…

EL ESCAPULARIO DE LA VIRGEN DEL CARMEN

Quienes reciben la imposición de este Escapulario y lo visten habitualmente, necesitan saber las razones que la iglesia ha tenido para autorizarlo y recomendarlo, bendiciendo e indulgenciando a sus devotos.

De este modo lograrán que les sirva de medio en su perfeccionamiento en la fe de Cristo y alcanzarán con más facilidad la saludable ayuda de la Virgen Santísima, Madre espiritual y medianera de todas las gracias, a la que pretenden honrar. Ella, a los que vivan esta común consagración carmelitana, significada en el Escapulario, los conducirá a una más plena participación de los frutos del Misterio Pascual.

El Escapulario es un símbolo de la protección de la Madre de Dios a sus devotos y un signo de su consagración a María. Nos lo dio La Santísima Virgen. Se lo entregó al General de la Orden del Carmen; San Simón Stock, según la tradición, el 16 de julio de 1251, con estas palabras: «Toma este hábito, el que muera con él no padecerá el fuego eterno».

Alude a este hecho el Papa Pío XII …

Moniciones para las Misas Dominicales del Ciclo A

Moniciones para las Misas Dominicales 2011 del Ciclo A



ORACIÓN DE SANTO TOMÁS DE AQUINO


Aquí me llego, todopoderoso y eterno Dios, al sacramento de vuestro unigénito Hijo mi Señor Jesucristo, como enfermo al médico de la vida, como manchado a la fuente de misericordias, como ciego a la luz de la claridad eterna, como pobre y desvalido al Señor de los cielos y tierra.



Ruego, pues, a vuestra infinita bondad y misericordia, tengáis por bien sanar mi enfermedad, limpiar mi suciedad, alumbrar mi ceguedad, enriquecer mi pobreza y vestir mi desnudez, para que así pueda yo recibir el Pan de los Angeles, al Rey de los Reyes, al Señor de los señores, con tanta reverencia y humildad, con tanta contrición y devoción, con tal fe y tal pureza, y con tal propósito e intención, cual conviene para la salud de mi alma.



Dame, Señor, que reciba yo, no sólo el sacramento del Sacratísimo Cuerpo y Sangre, sino también la virtud y gracia del sacramento !Oh benignísimo Dios!, concededme que albergue yo en m…