Wilson Uriel Velasquez Medrano. Un hombre formado y apasionado por las Escrituras Los Hechos de los Apóstoles lo presentan en el capítulo 18 con una frase que a mí me encanta por lo directa que es: llegó a Éfeso un judío llamado Apolo, natural de Alejandría, "hombre elocuente y versado en las Escrituras". Deténganse un momento en esa palabra: Alejandría. En el siglo primero era una de las grandes capitales culturales del Mediterráneo, con una biblioteca legendaria y una comunidad judía enorme, profundamente influida por el griego. Ahí, mucho antes de Apolo, se había traducido al griego el Antiguo Testamento la famosa Septuaginta, que permitió que miles de judíos de la diáspora, que ya no hablaban hebreo con soltura, siguieran leyendo su propia Escritura. Ahí escribió también Filón de Alejandría, un pensador judío contemporáneo de Jesús que intentaba tender puentes entre la fe de Israel y la filosofía griega, mostrando que se podía ser fiel a la Torá y, al mismo ti...